El Carpintero que construyó el aislamiento
- Pablo Díaz Gayoso

- 25 sept 2025
- 4 Min. de lectura
Érase una vez un pueblo situado en una isla, donde vivía un carpintero llamado D. Este carpintero no era especialmente hábil en su oficio; de hecho, carecía de formación en la materia. No conocía las técnicas básicas e incluso confundía las herramientas de trabajo. D llegó a regentar el taller de carpintería porque el otro aspirante del pueblo, a pesar de contar con una gran experiencia en la labranza de la madera, no se encontraba en condiciones físicas ni mentales para ejercer el cargo. Este veterano maestro carpintero se retiró a última hora de la competición por el taller, dejando libre el camino para su aprendiz, quien, a pesar de despertar gran ilusión, carecía de dos cosas fundamentales: La primera, obras reseñables que respaldaran su talento; la segunda, la popularidad suficiente en el pueblo como para ganarse su apoyo. Por otro lado, D, quien arrastraba un pasado oscuro, poseía algo que su contrincante no tenía: carisma, cierto don de gentes y el apoyo de los más ricos de la villa, quienes le veían como un futuro carpintero manipulable.
¿Deseas ampliar la información?
Suscríbete a rinconpatocojo.com para seguir leyendo esta entrada exclusiva.









