top of page

El origen del Credo de los Asesinos

Para quienes sean aficionados a los videojuegos, la saga Assassin’s Creed (2007–actualidad) no debería resultar desconocida. La historia iniciada con el asesino ficticio Altair Ibn-La'Ahad ha llevado hasta la actualidad a 14 juegos, una película (2017) y una futura serie en Netflix. Esta serie de videojuegos, desarrollada por Ubisoft, lleva años vendiendo millones de copias con cada nueva entrega. Y aunque la trama es mayoritariamente fantástica, hay elementos que se basan en hechos históricos. A continuación, exploraremos qué parte de la historia de los Asesinos está inspirada en la realidad.


El origen de la secta histórica de los Asesinos se remonta al siglo XI, en el contexto de la lucha interna dentro del Islam entre suníes y chiíes. Su fundador fue Hasan as-Sabbah, nacido en 1048 en Ravy (actual Teherán). Vivió en una época en la que el chiismo era la interpretación predominante del islam en gran parte del Asia musulmana, incluida Persia. Sin embargo, durante su juventud, el Imperio selyúcida —fiel defensor de la ortodoxia suní— se expandió rápidamente por casi toda Asia Occidental.


Mapa de la extensión del sultanato selyúcida (naranja) en su máximo apogeo en 1092
Mapa de la extensión del sultanato selyúcida (naranja) en su máximo apogeo en 1092

El hecho de que su rama religiosa pasara de ser hegemónica a, en el mejor de los casos, simplemente tolerada, marcó profundamente a Hasan, quien decidió afincarse en El Cairo en el año 1071, último refugio de la población chií. No obstante, la debilidad del Califato Fatimí —gobernado por un califa entregado a la vida licenciosa del palacio y que delegaba el poder en un visir de origen armenio—, sumada a un entorno dominado por el integrismo religioso y el deseo de venganza contra los selyúcidas, llevó a Hasan a militar en un grupo de conspiradores liderado por Nizar, el hijo mayor del califa.


El objetivo del grupo era impulsar una nueva edad de oro del chiismo y acabar con sus rivales selyúcidas. Pese a ello, el califa se aferró a la vida más de lo que los conspiradores esperaban, de modo que Hasan se infiltró en el corazón del imperio rival y tomó la fortaleza de Alamut, al sur del mar Caspio. Desde ese refugio montañoso e inexpugnable, Hasan lideró la creación de una secta político-religiosa de estricta disciplina militar que llevaría a cabo asesinatos selectivos contra sus enemigos. Los miembros de la secta se organizaban en una jerarquía que iba desde los novicios hasta el gran maestre. La rigidez de Hasan era tal que incluso le llevó a ejecutar a sus propios hijos, uno que fue acusado falsamente de estar implicado en un asesinato y al otro por beber vino.


Fortaleza de los Asesinos de Alamut. Miniatura persa del siglo XVI
Fortaleza de los Asesinos de Alamut. Miniatura persa del siglo XVI

Los integrantes de esta secta se caracterizaban por tres elementos principales. El primero era que solían disfrazarse de ascetas, ermitaños o mercenarios, y para no llamar la atención actuaban individualmente o en pequeños grupos. El segundo elemento era su carácter suicida: los asesinatos que planeaban —en su mayoría dirigidos contra altos cargos— no tenían marcha atrás, pues los sectarios eran ejecutados de inmediato tras consumar el atentado. El tercer elemento explica el origen de su nombre: aunque no lo parezca, no procede de sus fines políticos. Se les conoció como “Asesinos” por una derivación de su denominación original. Sus métodos suicidas hicieron creer a sus contemporáneos que actuaban bajo los efectos del hachís; de ahí que fueran llamados hashishiyun o hashishi.


El uso de drogas en contextos bélicos no fue exclusivo de la secta de Hasan. De hecho, existe una extensa y rica bibliografía sobre cómo diversas sustancias se emplearon para inhibir la voluntad de los combatientes y hacer que “olvidaran” los dilemas morales a la hora de matar al enemigo.


El primer asesinato atribuido a la secta de los Asesinos tuvo lugar en octubre de 1092, cuando Hasan ordenó la muerte de Nizam al-Mulk, el visir que había sido uno de los principales artífices del auge del Imperio selyúcida. Nizam al-Mulk fue apuñalado hasta morir. Este asesinato resultó especialmente efectivo, pues desencadenó una serie de guerras de sucesión de las que el imperio nunca lograría recuperarse.


Hassan-i Sabbah representado con sus seguidores y huríes (?). Debajo, hay una línea que significa "Aquí se habla del Viejo de la Montaña y su condición/estado/propiedades". Siglo XIV
Hassan-i Sabbah representado con sus seguidores y huríes (?). Debajo, hay una línea que significa "Aquí se habla del Viejo de la Montaña y su condición/estado/propiedades". Siglo XIV

No obstante, los selyúcidas tuvieron cierta “suerte”, ya que el plan original consistía en que, en medio del caos sucesorio, el hijo mayor del califa —quien para entonces debía haber heredado el poder— lanzara una guerra santa contra el imperio dividido. Sin embargo, el trono no pasó a Nizar, sino a su hermano menor, Al-Musta‘li. Este giro inesperado llevó a la ejecución de Nizar por el nuevo régimen y obligó a los Asesinos a huir de Egipto.


La huida condujo a los Asesinos a establecerse en Siria, una región fragmentada en débiles ciudades-estado y amenazada por los cruzados, con quienes compartía frontera. A cambio de asesinar a los rivales políticos del gobernador Ridwan, los Asesinos cuentan con su protección en la ciudad de Alepo. Culpados de crear la guerra civil dentro del chiismo en Egipto, sumado al odio fundacional que tienen contra los suníes selyúcidas, los convierten en una secta bastante repudiada en el mundo musulmán y su existencia solo es tolerada por el pacto transaccional con Ridwan. Por esa razón los Asesinos llegan a ser bastante porosos respecto a sus alianzas con los cruzados.


En 1113 muere Ridwan, y la ciudad de Alepo se llena de ríos de sangre de los sectarios los cuales sufren una verdadera masacre. Al menos 200 Asesinos son asesinados por las turbas de alepinos y el resto cruza la frontera hacia los reinos cristianos o se dispersa por la región. Lejos de significar el fin de la secta, este grupo que tuvo casi 2 siglos de historia, solo acaba de empezar.


Al Mualim elogiando a Altaïr por sus acciones. (videojuego Assassin´s Creed, 2007)
Al Mualim elogiando a Altaïr por sus acciones. (videojuego Assassin´s Creed, 2007)

Los seguidores de Hasan cambiaron de estrategia: a partir de entonces adoptaron un perfil más bajo y discreto, lejos del gran foco que había supuesto la corte de Ridwan. Con el tiempo, consiguieron tejer una amplia red de influencia que operaba en todos los rincones del Imperio selyúcida. Tal fue el éxito de esta nueva táctica y del sistema diseñado por Hasan que la organización logró sobrevivir a su fundador e incluso alcanzar una mayor fuerza y capacidad operativa.


En sus casi dos siglos de historia, los Asesinos llegaron a eliminar a reyes, cadíes (jueces), emires, gobernadores, generales, imanes, visires, condes y mercaderes, e incluso intentaron asesinar en dos ocasiones al célebre Saladino. Su capacidad para combinar la disciplina militar con una red de influencia política les permitió sobrevivir dejando una huella profunda en la historia del islam medieval y en la memoria colectiva de Oriente Medio. Más allá de la leyenda del hachís y de los relatos exagerados de sus enemigos, lo cierto es que los Asesinos fueron un actor político de primer orden, capaces de alterar equilibrios de poder y desafiar a imperios enteros. Su historia, a medio camino entre la realidad y el mito, sigue fascinando hoy en día y ha inspirado desde crónicas medievales hasta sagas modernas como Assassin’s Creed.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Historias del día

Síguenos en redes sociales:

  • Youtube
  • TikTok
  • Instagram
  • Linkedin
  • Bluesky_Logo.svg

© 2035 por La jornada global. Desarrollado y protegido por Wix

Recibe los artículos al instante al correo

Haz una donación ahora

Ayúdanos a marcar la diferencia

Gracias por tu donación

bottom of page